Cómo trabajar nuestros pensamientos y rumiaciones

¿Te gustaría controlar la ansiedad?

En el anterior artículo sobre «quiero eliminar la ansiedad«, te explicamos por qué puede ser contraproducente el hecho de intentar controlar la ansiedad.

En este post, vamos a explicarte de manera detallada qué es exactamente la ansiedad y por qué nuestro intento de control puede llegar a ser un problema.

¿Qué es y cómo puedo aprender a controlar la ansiedad?

Es importante que conozcas realmente a qué hace referencia este concepto.

La ansiedad es una reacción adaptativa que surge como producto de interpretar una situación como amenazante o peligrosa. En ocasiones, el peligro será real, y otras veces (la mayor parte, de hecho), será un peligro imaginado.

Es natural que la ansiedad se desencadene ante estas situaciones, si bien es cierto que algunas sensaciones que nos produce puedan llegar a resultarnos molestas.

Lo que ocurre en este caso es que nuestro sistema nervioso central, en concreto nuestro sistema simpático, se hiperactiva, y por este motivo aparecen ese tipo de síntomas que notamos en nuestro cuerpo.

El gran problema surge cuando sufrimos un gran agotamiento al intentar luchar una y otra vez contra las sensaciones molestas que nos puede producir la ansiedad.

Como mencionamos en el anterior artículo, puede que hayas intentado distraerte con otras cosas, hayas tomado infusiones o te hayan prescrito fármacos para rebajar su intensidad, incluso es posible que hayas intentado reprimir tus emociones y pensamientos.

Y es cierto que, a corto plazo o de manera momentánea estas estrategias puedan funcionar. Puede que notes cierto alivio en ese mismo momento. Sin embargo, en este punto, es imprescindible que podamos centrarnos en el a largo plazo: ¿Realmente esta manera de gestionarlo te está siendo útil a largo plazo? ¿O incluso la ansiedad que sientes ha llegado a aumentar con el paso del tiempo?

No consigo controlar la ansiedad, ¿cómo lo hago?

No es una situación fácil y entendemos que te pueda generar gran frustración. Al fin y al cabo, la eterna lucha contra la ansiedad hace que nos agotemos.

Llegados a este lugar, ¿te has planteado que quizá la clave está en la manera en la que interactúas con tu mundo interno? ¿Cómo estás intentando controlar la ansiedad? ¿Te has dado cuenta de que no es posible controlarla a pesar de poner todas tus fuerzas en ello? ¿Y si te dijésemos que no puedes parar las olas pero que quizá puedes aprender a surfearlas?

Controla tu ansiedad para que no controle tu vida

Desde que somos muy pequeños, la sociedad nos ha enseñado que debemos controlarlo todo para estar a salvo.

Es cierto que gracias a nuestra capacidad de análisis y anticipación podemos llegar a resolver cuestiones muy complejas de nuestro mundo externo (arreglar un objeto roto, resolver problemas matemáticos, planificar eventos, etc.)

Sin embargo, no ocurre lo mismo con nuestro mundo interno, no podemos controlar lo que pasa por nuestra mente y las emociones que sentimos ante determinados estímulos o situaciones. El hecho de intentar controlar lo que ocurre en nuestra mente, no hace más que agudizar las sensaciones molestas que nos puede llegar a producir.

Entonces… ¿Realmente no puedo controlar la ansiedad?

Efectivamente, no podemos controlar aquello que es incontrolable. Pensar y sentir forma parte de la condición humana.

Si intentamos controlar la ansiedad, nos focalizaremos en ella y esto hará que las sensaciones molestas se vivan con mayor intensidad.

Vamos con un pequeño ejercicio experiencial para que puedas comprobarlo tú mismo/a:

En los siguientes instantes, te vamos a pedir que no pienses en una tarta de chocolate. Por favor, no pienses en las pepitas de chocolate ni el bizcocho, de hecho, te pedimos que no empieces a salivar. Por favor, no lo hagas, de verdad, bloquéalo, no pienses en una tarta de chocolate. Pon todo tu empeño y fuerzas para no pensar en una tarta de chocolate.

¿Qué ha pasado? ¿Has podido bloquear el hecho de no pensar en la tarta de chocolate?

Posiblemente, te haya pasado justamente lo contrario. Es posible que los intentos por bloquear la tarta hayan hecho que hayas pensado más puesto que has puesto tu foco de atención en ello. Incluso, si mientras leías esto te hemos pillado con hambre, te hayan entrado ganas de darle un buen bocado a ese pastel de chocolate.

¿Quizá podemos valorar otra opción de actuar que no nos habíamos planteado antes? Compruébalo por ti mismo/a.

Presta atención y no te pierdas el siguiente artículo donde reflexionamos sobre una nueva manera de afrontar este tipo de eventos y que te ayudará a vivir una vida plena.

– Escrito por Alicia Jiménez, Psicóloga General Sanitaria y Redactora de contenidos.

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