La ansiedad es una respuesta del sistema nervioso que nos prepara ante una amenaza percibida. Cuando nos enfrentamos a una situación estresante, nuestro cuerpo activa el sistema de «lucha o huida», que se ha ido desarrollando a lo largo de miles de años de evolución como especie, y que desencadena una serie de reacciones fisiológicas muy importantes para la supervivencia. Estas reacciones pueden resultar alarmantes para muchas personas pero en realidad son mecanismos de defensa diseñados para protegernos que pueden aportar múltiples beneficios.
En VAICO Psicología, entendemos que estas reacciones físicas pueden ser preocupantes, por eso queremos ofrecer una visión detallada sobre las reacciones fisiológicas normales del cuerpo ante la ansiedad, y los beneficios de estas respuestas.
Reacciones físicas de la ansiedad y sus beneficios
A continuación, explicaremos algunas de las reacciones físicas más comunes que se producen en el cuerpo por ansiedad, explicando sus causas y beneficios.
Sensibilidad a la luz, puntos luminosos y visión borrosa
Cambio Fisiológico: Dilatación de la pupila.
Beneficio: La dilatación de las pupilas permite que entre más luz en nuestros ojos, mejorando nuestra capacidad de discriminar visualmente los detalles en nuestro entorno. Esto es crucial en situaciones de peligro, ya que una mejor visión nos ayuda a detectar amenazas con mayor precisión y rapidez.
Taquicardia y palpitaciones
Cambio Fisiológico: Aumento de la frecuencia cardíaca y de la presión sanguínea.
Beneficio: Al aumentar la frecuencia cardíaca, se bombea más sangre hacia los pulmones, brazos y piernas. Esto garantiza un mayor suministro de oxígeno a los músculos, mejorando nuestra capacidad para reaccionar rápidamente, ya sea luchando o huyendo del peligro percibido.
Tensión e incluso dolor en los músculos, temblores, sacudidas y calambres
Cambio Fisiológico: Aumento de la tensión muscular.
Beneficio: Los músculos tensos están listos para la acción inmediata, lo que facilita respuestas rápidas y eficaces ante situaciones de peligro. Esta preparación muscular aumenta nuestras posibilidades de defendernos o escapar cuando nos enfrentamos a amenazas percibidas, mejorando así nuestras capacidades de supervivencia en momentos críticos. Unos músculos tensos, también pueden ayudarnos a protegernos de los golpes.
Sudor, calor y escalofríos
Cambio Fisiológico: Aumento de la sudoración.
Beneficio: La sudoración ayuda a refrigerar el cuerpo, compensando el calor generado por la tensión muscular y haciendo la piel más resbaladiza, lo que dificulta ser capturado en caso de peligro.
Molestias estomacales o intestinales, boca seca, náuseas y diarrea
Cambio Fisiológico: Lentitud en la digestión y disminución de la salivación.
Beneficio: La energía se redirige desde el sistema digestivo a los músculos, proporcionándoles más sangre y oxígeno necesarios para la acción. Las náuseas y la relajación de los esfínteres (incluso llegando a la diarrea) también pueden ser beneficiosos para vaciar nuestro cuerpo de un peso innecesario en el momento de un ataque y poder huir con más facilidad o incluso para ahuyentar posibles depredadores por el mal olor.
Hormigueo, pérdida de sensibilidad, palidez y frío
Cambio Fisiológico: Redistribución del flujo sanguíneo hacia los grandes músculos y menos a la piel y dedos.
Beneficio: Este cambio proporciona más energía a los músculos necesarios para la lucha o huida, y reduce la pérdida de sangre en caso de heridas.
Atención selectiva hacia el peligro, dificultad para pensar con claridad y sensación de irrealidad
Cambio Fisiológico: Redistribución del flujo sanguíneo cerebral: menos sangre del área prefrontal y más a las áreas motoras.
Beneficio: Este cambio facilita centrarse en actuar rápidamente más que en hacer un análisis reflexivo, lo cual es crucial en situaciones de peligro. Al mismo tiempo, esta sensación de irrealidad nos puede ayudar a sobrellevar una situación extremadamente estresante sin llegar a colapsar
Mareos y sensación de desmayo
Cambio Fisiológico: Redistribución del flujo sanguíneo cerebral.
Beneficio: Similar a otras respuestas fisiológicas, este cambio facilita un mayor suministro de oxígeno a los músculos. En situaciones de alto estrés, desmayarse puede ser un mecanismo de defensa ya que nos permite hacernos el muerto y que el depredador pierda el interés en nosotros.
Sensación de falta de aire
Cambio Fisiológico: La ansiedad provoca un aumento de la respiración, un proceso conocido como hiperventilación.
Beneficio: Esta sensación de falta de aire hace que nos esforcemos en respirar más rápido y profundo, y esto a su vez, produce un incremento en el suministro de oxígeno a los músculos, preparándonos mejor para una respuesta física rápida y eficaz ante una situación de peligro.
Opresión, dolor o pinchazos en el pecho
Cambio Fisiológico: La ansiedad puede provocar tensión muscular, especialmente en la zona del pecho, lo que puede llevar a una sensación de opresión y dolor.
Beneficio: Similar al punto anterior. Estos cambios favorecen el suministro de oxígeno a los músculos.
Opresión o sensaciones extrañas en la cabeza y mareo
Cambio Fisiológico: La ansiedad provoca tensión en los músculos cervicales y del cuero cabelludo, lo que puede resultar en una sensación de opresión en la cabeza y mareos.
Beneficio: Esta tensión muscular prepara al cuerpo para la acción, asegurando que estamos listos para responder rápidamente ante cualquier amenaza y también protege la cabeza de zarandeos.
Cansancio y agotamiento
Cambio Fisiológico: El cansancio y agotamiento son consecuencia de la tensión muscular y al aumento de la respiración.
Beneficio: La tensión muscular prepara al cuerpo para la acción inmediata, asegurando que estamos listos para responder rápidamente ante cualquier amenaza. Este proceso mejora nuestra capacidad de lucha o huida en situaciones estresantes.
Aceptación de las reacciones fisiológicas de la ansiedad
Es fundamental entender que estas reacciones fisiológicas de la ansiedad son normales y forman parte de nuestro mecanismo de defensa natural, por lo tanto, no nos debemos alarmar por su presencia. Reconocer los beneficios de estos cambios puede ayudarnos a reducir la preocupación y a gestionar mejor nuestras respuestas emocionales.
La ansiedad no es solo una molestia; es una herramienta evolutiva que ha ayudado a los seres humanos a sobrevivir a lo largo de la historia. Aunque hoy en día las amenazas que enfrentamos son diferentes a las de nuestros antepasados, nuestras respuestas fisiológicas siguen siendo las mismas y nos preparan para enfrentar situaciones difíciles.
Importancia de consultar a un Psicólogo en caso de sufrir ansiedad
Si bien es útil conocer y entender estas reacciones fisiológicas, es esencial buscar ayuda profesional si la ansiedad interfiere significativamente con tu vida diaria. En VAICO somos psicólogos expertos en ansiedad y estamos preparados para ofrecerte el apoyo y las herramientas necesarias para superar la ansiedad y mejorar tu calidad de vida.
En definitiva, las reacciones físicas de la ansiedad, aunque a veces incómodas, son respuestas naturales y beneficiosas de nuestro cuerpo ante situaciones estresantes. Comprender estos mecanismos puede ayudarnos a manejarlos mejor y a reducir la ansiedad que sentimos al experimentar estos síntomas.
Para obtener más información detallada sobre la ansiedad, sus síntomas, causas y tratamientos, te recomendamos leer este artículo en Medical News Today.
Tenía miedo al principio y me costó confiar en él, pero si estás dispuesto a que te ayuden y dejarte ayudar, merece mucho la pena. A veces no tenemos las herramientas suficientes, ellos te las dan.
Recomiendo el centro, te cuidan y te escuchan y no te juzgan, eso se agradece.
"Un día sufriendo, es un día aprendido."





















