El reciente apagón en España no solo dejó sin luz a millones de personas, también dejó encendida una sensación de inquietud que, en muchos casos, aún persiste. Muchos notamos cómo nuestra ansiedad aumentó, cómo el corazón se aceleraba o cómo el miedo nos sorprendía sin saber exactamente por qué. Y lo más desconcertante: ese malestar no se apagó con la vuelta de la electricidad.
Si tú también has sentido que algo se desajustó emocionalmente durante el apagón, no estás solo. En este artículo, queremos explorar contigo las razones por las que un apagón puede activar una respuesta tan intensa de ansiedad o incluso de pánico. Y, sobre todo, cómo podemos entender ahora —con perspectiva— lo que nos ocurrió y qué hacer si aún arrastramos miedo o malestar.
Y si sientes que este malestar persiste, quizá sea el momento de consultar con un psicólogo experto en ansiedad que pueda ayudarte a comprender mejor lo que estás viviendo y acompañarte en el proceso de recuperación.
El miedo al apagón: más que oscuridad, una pérdida de referencia
La ansiedad que sentimos durante un apagón no tiene tanto que ver con la luz como con el control. Un evento inesperado, que nos obliga a interrumpir nuestras rutinas, desconectarnos del mundo y enfrentar una situación sin precedentes, puede actuar como detonante emocional. Especialmente si ya veníamos acumulando estrés.
Para muchas personas, el miedo al apagón fue en realidad el miedo a no saber qué estaba ocurriendo. La incertidumbre, la falta de información y la imposibilidad de anticipar la duración del corte eléctrico activaron el sistema de alarma del cuerpo. Sentimos peligro, aunque no hubiera una amenaza visible. Eso es exactamente lo que hace la ansiedad: se anticipa al daño, sin que este necesariamente exista.
Y cuando esa ansiedad no se regula a tiempo, puede escalar hasta convertirse en una crisis o un ataque de pánico. Para quienes nunca habían vivido algo así, la experiencia fue doblemente impactante: no solo por lo que pasó, sino por lo que despertó internamente.
Apagón y memoria emocional: el eco del miedo vivido durante la pandemia
De hecho, para muchas personas, el apagón en España no fue solo un evento aislado, sino un recordatorio emocional del miedo vivido durante el confinamiento por COVID-19. El corte repentino de electricidad, la falta de información clara, la imposibilidad de anticipar cuánto duraría y el aislamiento forzado reactivaron sensaciones muy similares a las del inicio de la pandemia: incertidumbre, vulnerabilidad y desamparo. Aunque racionalmente sabíamos que se trataba de una situación distinta, el cuerpo y la mente reaccionaron desde la memoria emocional, como si volviéramos a revivir aquel miedo colectivo que tantos estragos dejó en nuestra salud mental.
Este paralelismo no es casual. Ambos eventos comparten un elemento común: la pérdida repentina de certezas. Y cuando eso ocurre, incluso si estamos “seguros”, nuestro sistema emocional puede responder con la misma intensidad que ante una amenaza real.
El apagón eléctrico: ¿qué emociones reveló?
Ahora que el apagón ha pasado, conviene preguntarnos: ¿qué me provocó tanto malestar realmente? La ansiedad no suele venir sola. Muchas veces es la manifestación externa de emociones profundas, que estaban ahí antes del evento pero que no se habían activado con tanta fuerza.
Veamos algunas posibles causas que el apagón eléctrico pudo destapar:
- Miedo a perder el control: vivimos en entornos donde lo previsible nos da seguridad. Cuando algo se escapa de lo planeado, se activa un miedo primitivo a no poder gestionar lo que viene.
- Sensación de soledad o desprotección: muchas personas se sintieron aisladas, incluso estando rodeadas de gente. El corte comunicacional afectó nuestro sentido de pertenencia y conexión.
- Vulnerabilidad acumulada: el contexto general ya era incierto. El apagón llegó en un momento en que nuestra tolerancia al estrés estaba baja. Fue la gota que colmó el vaso.
- Experiencias pasadas no resueltas: para quienes vivieron situaciones traumáticas en el pasado, el apagón pudo resonar con antiguas emociones no elaboradas, haciendo aflorar miedos antiguos.
Estas respuestas no son debilidades. Son formas que tiene nuestra psique de decirnos que hay algo dentro que necesita ser comprendido y cuidado.
¿Qué hacer si el miedo persiste tras el apagón?
Aunque la electricidad haya vuelto, algunas personas siguen experimentando ansiedad días después. Eso se debe a que el cuerpo y la mente no siempre “se apagan” tan rápido como la luz. A veces, el sistema nervioso se queda en estado de alerta, como si aún esperara un nuevo susto.
Estas son señales de que la ansiedad ha dejado huella:
- Hipervigilancia (estar más alerta de lo normal)
- Dificultad para dormir o descansar
- Pensamientos catastrofistas recurrentes
- Preocupación excesiva por si “vuelve a pasar”
- Sensación de no haber vuelto del todo a la normalidad
Si te reconoces en alguno de estos síntomas, lo más importante es no ignorarlo. La ansiedad no resuelta tiende a mantenerse o a reaparecer en futuras situaciones estresantes.
Lo que sí podemos hacer ahora es entender lo que nos ocurrió, escuchar nuestras emociones sin juzgarlas y, si es necesario, buscar apoyo profesional que nos ayude a cerrar esa experiencia desde un lugar seguro.
Cómo procesar emocionalmente lo vivido en el apagón
Superar el impacto emocional del apagón no consiste en hacer como si nada hubiera pasado, sino en integrar la experiencia. A continuación, te compartimos algunas pautas para acompañarte en este proceso:
- Nombrar lo que sentimos
Ponerle nombre a la emoción es el primer paso para gestionarla. ¿Fue miedo, angustia, impotencia, confusión? Hablar de ello con personas de confianza o escribir sobre lo que sentimos nos ayuda a liberar tensión. - Validar nuestras reacciones
Lo que vivimos fue una situación excepcional. Si reaccionamos con ansiedad, fue porque nuestra mente interpretó que había un riesgo. No tiene sentido culparnos por ello. Validar lo que sentimos es un acto de cuidado hacia nosotros mismos. - Observar si hay heridas anteriores
A veces, un evento actual activa emociones pasadas no resueltas. Si el apagón nos hizo sentir algo desproporcionado, puede ser útil preguntarnos: ¿a qué otra experiencia me recuerda esto? Esa conexión es clave para sanar.
Consultar con un profesional si lo necesitas
Si sientes que la ansiedad te desborda o que el miedo no se va, buscar ayuda psicológica puede marcar una gran diferencia. Hablar con un especialista te permitirá comprender lo que te ocurre y acompañarte en la gestión emocional de lo vivido.
El apagón como oportunidad para conocernos mejor
Aunque pueda parecer contradictorio, muchas veces las crisis emocionales nos ofrecen una posibilidad de autoconocimiento. El miedo al apagón nos habla de una necesidad: sentirnos seguros, conectados y capaces de gestionar lo incierto.
Desde la psicología, creemos que este tipo de experiencias pueden convertirse en un punto de inflexión. No solo para sanar, sino también para crecer.
Por eso, si el apagón te desbordó, si despertó algo que aún no habías mirado o si te hizo darte cuenta de que necesitas apoyo emocional, no lo dejes pasar. Tu bienestar importa. Y lo que aprendamos de esta experiencia puede ayudarnos a estar mejor preparados para lo que venga, sin miedo, con más comprensión hacia nosotros mismos y hacia los demás.
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Tenía miedo al principio y me costó confiar en él, pero si estás dispuesto a que te ayuden y dejarte ayudar, merece mucho la pena. A veces no tenemos las herramientas suficientes, ellos te las dan.
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"Un día sufriendo, es un día aprendido."





















