Somos conscientes de que muchas fobias pueden parecer extrañas o incomprendidas por quienes no las padecen. Sin embargo, para quien las sufre, el malestar es muy real. Uno de los casos que genera más curiosidad y, a la vez, confusión es la llamada fobia a los agujeros. A menudo, quienes la padecen no saben ponerle nombre ni entienden por qué ciertos patrones de orificios les provocan ansiedad, repulsión o incluso ataques de pánico.
¿Cómo se llama la fobia a los agujeros?
La fobia a los agujeros se conoce clínicamente como tripofobia. Aunque no está oficialmente reconocida en todos los manuales diagnósticos, muchos profesionales de la psicología la consideran una fobia específica por el grado de malestar que provoca en quienes la experimentan.
Esta fobia se manifiesta como una reacción de rechazo, miedo o ansiedad ante imágenes o patrones formados por múltiples orificios pequeños, agrupados o repetidos. Por ejemplo:
- Panales de abejas.
- Semillas agrupadas en frutas o plantas.
- Agujeros en la piel (reales o editados digitalmente).
- Coral, esponjas o superficies porosas.
No es necesario que exista un peligro real para que se active esta reacción. De hecho, muchas personas reconocen que su respuesta es irracional, pero no por ello menos intensa.
Síntomas comunes de la fobia a los agujeros (la tripofobia)
Al hablar de la tripofobia, no nos referimos solo a sensaciones leves de incomodidad. Los síntomas pueden variar en intensidad, pero muchos coinciden en los siguientes:
Síntomas físicos de la tripofobia
- Escalofríos o piel de gallina.
- Sudoración.
- Mareo o náuseas.
- Palpitaciones o taquicardia.
- Picores o sensación de que «algo se arrastra por la piel»
Síntomas psicológicos de la tripofobia
- Ansiedad intensa o ataque de pánico.
- Sensación de repulsión o asco.
- Necesidad urgente de mirar hacia otro lado.
- Malestar duradero tras la exposición a la imagen.
Cabe destacar que las imágenes que evocan estos síntomas no siempre son reales. Muchas veces, se trata de fotografías editadas que circulan por internet.
Posibles causas de la fobia a muchos agujeros
Aún no existe una causa única y definitiva para explicar la tripofobia. Sin embargo, desde la psicología se han propuesto varias teorías para comprender por qué se desencadena esta fobia:
Respuesta evolutiva de supervivencia
Algunos científicos creen que estos patrones de agujeros recuerdan a superficies que en la naturaleza podrían representar un riesgo (animales venenosos, infecciones cutáneas, tejidos en descomposición). Por eso, nuestra reacción podría tener un componente biológico de evitación.
Condicionamiento aprendido
En otros casos, puede haberse producido una asociación negativa con ciertos estímulos similares en el pasado. Por ejemplo, ver una herida infectada con orificios, o relacionar una experiencia traumática con una imagen parecida.
Hipersensibilidad visual o emocional
Las personas que son más sensibles a ciertos patrones visuales, texturas o simetrías pueden sentirse especialmente afectadas por este tipo de imágenes. También puede relacionarse con una mayor tendencia a la ansiedad generalizada o fobias específicas.
Sea cual sea la causa, lo importante es entender que no se trata de una «manía» ni de una exageración, sino de una reacción automática y emocional que merece ser atendida con respeto.
¿Cómo superar la fobia a los agujeros?
Superar la tripofobia es posible. Aunque cada caso es distinto, existen tratamientos psicológicos eficaces que pueden ayudarte a reducir el malestar y mejorar tu calidad de vida. por eso siempre recomendamos consultar tu fobia con un psicólogo experto en fobias y así determinar cual es la mejor manera de tratarla.
Afrontar la fobia a los agujeros
La fobia a los agujeros es más común de lo que parece, aunque muchas personas no hablen de ella por vergüenza o por miedo a ser juzgadas. Si tú también experimentas malestar ante ciertos patrones visuales, recuerda que no estás solo/a y que hay formas efectivas de abordarlo.
¿Sientes que podrías tener fobia a muchos agujeros o imágenes similares? Escríbenos. Estamos aquí para ayudarte.
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Oriol Carbonell Valverde
Psicólogo General Sanitario
Nº Colegiado: 26324
Tenía miedo al principio y me costó confiar en él, pero si estás dispuesto a que te ayuden y dejarte ayudar, merece mucho la pena. A veces no tenemos las herramientas suficientes, ellos te las dan.
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"Un día sufriendo, es un día aprendido."





















